Hay una escena que se repite en todo Chile: la cámara del portón quedó a 130 metros del rack — «total, el cable es bueno» — y el enlace parpadea cada vez que llueve. El instalador jura que es Cat6 original, con caja y todo. Da lo mismo: la norma dice 100 metros, y la física no negocia con la marca del cable.
La buena noticia es que el cableado estructurado no tiene misterio. La receta completa está en la familia TIA-568 desde los años noventa: cuánto cable, de qué tipo, en qué orden van los colores y cuánto espacio dejar en la canalización. Lo que sigue es esa receta, con los porqués — porque un técnico que entiende el porqué no vuelve a tirar 130 metros «porque el cable es bueno».
Los 100 metros del canal: 90 + 10, y ni uno más
El famoso límite de 100 metros no es un número redondo elegido por flojera. Es un canal con dos partes bien definidas: hasta 90 m de enlace permanente (el cable sólido que va por pared, bandeja portacables (escalerilla) o canaleta, desde la toma hasta el patch panel) y hasta 10 m de patch cords repartidos entre ambos extremos — típicamente 5 m en el gabinete y 5 m en el puesto de trabajo.
¿Por qué esa división y no simplemente «100 metros de cable»? Porque los patch cords son de conductor trenzado (para que se doblen sin quebrarse), y el hilo trenzado atenúa del orden de un 20 % más por metro que el conductor sólido del tendido fijo. La norma hizo la matemática de atenuación con exactamente esa mezcla — 90 m sólidos más 10 m trenzados — y ahí el presupuesto cierra justo. Si tiras 100 m de enlace permanente y le cuelgas 5 m de patch a cada lado, no estás «apenas pasado»: estás fuera del modelo con el que se diseñó todo lo demás. Antes de prometer un punto de red lejano, pasa el tendido por la calculadora de canal TIA-568 y sal de dudas en diez segundos.
Categorías sin marketing
La caja del cable promete maravillas; la norma promete cosas medibles. Esto es lo que cada categoría hace de verdad, en canal completo de 100 m:
| Categoría | Ancho de banda | 1 Gb/s | 10 Gb/s | Dónde tiene sentido |
|---|---|---|---|---|
| Cat5e | 100 MHz | 100 m | no | Ofertas, puntos de datos sin PoE pesado |
| Cat6 | 250 MHz | 100 m | 37–55 m | El estándar razonable de oficina hoy |
| Cat6A | 500 MHz | 100 m | 100 m | WiFi 6/7, cámaras 4K, troncales de piso |
| Cat8 | 2000 MHz | 100 m | 25/40 Gb/s a 30 m | Solo datacenter (switch a servidor) |
El dato que el marketing siempre omite: Cat6 sí hace 10 Gb/s, pero solo hasta 55 m — y en un amarre con muchos cables corriendo juntos (donde manda el alien crosstalk, la interferencia entre cables vecinos), la recomendación baja a 37 m. Si el proyecto habla de 10G a distancias de piso completo, la respuesta corta es Cat6A. También vale mencionar que Cat5e soporta 2.5GBASE-T a 100 m gracias a 802.3bz, lo que le dio una segunda juventud a mucha instalación antigua con APs WiFi 6.
¿Y el blindaje?
El cable blindado (F/UTP, S/FTP) no es «mejor» a secas: es una herramienta para problemas específicos. Tiene sentido en plantas industriales con variadores de frecuencia y motores, cerca de radiotransmisores, y en amarres densos de PoE alto donde el blindaje además ayuda a disipar calor. Fuera de esos casos, un UTP bien instalado certifica igual. Y ojo: un blindaje sin puesta a tierra correcta (aterrizado en el patch panel, con toda la cadena de herrajes blindados) se convierte en una antena — peor que no tenerlo.
T568B: los ocho colores que hay que saberse de memoria
En América el estándar de facto es T568B (T568A sobrevive en proyectos de gobierno y en la norma residencial). El orden, pin por pin, mirando el conector con el clip hacia abajo y los contactos hacia ti:
El detalle que separa al que memorizó de la que entendió: los pines 3 y 6 forman un solo par trenzado. El trenzado es lo que cancela el ruido (las dos mitades de la señal viajan abrazadas y la interferencia les pega igual a ambas, así que se resta sola). Por eso el orden de colores importa: no es estética, es garantizar que cada señal viaje sobre un par realmente trenzado.
¿Directo o cruzado? Directo: T568B en ambas puntas. Cruzado: B en una y A en la otra (intercambia los pares 2 y 3). Hoy es casi trivia: prácticamente todo puerto gigabit trae Auto-MDIX y cruza los pares solo si hace falta. Aun así, no mezcles A y B dentro de una misma instalación: elige B, decláralo en la memoria técnica y listo. Si necesitas el pinout a mano en terreno, está en la herramienta de código de colores.
PoE: el mismo cable ahora lleva watts
Durante veinte años el par trenzado llevó solo señal. Hoy alimenta cámaras, APs, teléfonos y hasta pantallas: 802.3af entrega 15,4 W desde el switch, 802.3at sube a 30 W y 802.3bt llega a 90 W. Y aquí aparece un costo que antes no existía: el cable cobra peaje en watts. En af se pueden quedar hasta 2,45 W en el cobre; en at, 4,5 W; en bt tipo 4, hasta 18,7 W — casi una ampolleta LED calentando tu tendido.
Ese peaje depende de la resistencia del conductor, y ahí el calibre deja de ser letra chica: un Cat6 de 23 AWG tiene un 21 % menos resistencia que uno de 24 AWG (66,6 contra 84,0 Ω/km por conductor). Menos resistencia significa menos caída, menos calor y más watts llegando al equipo. Para PoE denso o distancias largas, el calibre 23 AWG se paga solo. Puedes dimensionar la carga total del switch con el presupuesto PoE y revisar el efecto de la distancia con la calculadora de caída de tensión.
El calor, además, se acumula donde el cable no respira. La costumbre de enrollar los 8 metros sobrantes en un rollo apretado detrás de la cámara era inocua con datos puros; con PoE, ese rollo es un pequeño calefactor donde cada vuelta calienta a la vecina. Deja el sobrante en una «S» suelta sobre la bandeja portacables, o mejor: corta a la medida. Lo mismo aplica a amarres gruesos de 50 cables PoE — mientras más apretado el bundle, más sube la temperatura del centro y más se degrada la atenuación (que empeora con el calor).
Canalización: la regla del 40 % se llena antes de lo que crees
El NEC limita el llenado de una tubería al 53 % con un cable, 31 % con dos y 40 % con tres o más. La regla nace en tubería conduit, pero úsala igual como techo práctico en canaleta: deja espacio para tirar sin dañar la chaqueta, para el crecimiento y para que el calor de PoE tenga adónde ir. ¿Y por qué 40 y no 100? Porque los cables son cilindros: aunque quisieras, no puedes llenar el área con círculos, y forzarlos raya chaquetas y aplasta trenzados.
Hagamos el cálculo completo, el mismo que hace la calculadora de llenado de canaleta:
- Área interna de la canaleta: 40 mm × 25 mm = 1000 mm².
- Aplica el límite del 40 %: 1000 × 0,40 = 400 mm² utilizables (son tres o más cables, así que rige el 40 %).
- Área de un cable: un Cat6 típico tiene diámetro exterior (OD) de 6 mm → π × 3² = 28,3 mm². Usa siempre el OD de la ficha técnica: entre marcas va de 5,5 a 7,5 mm y el resultado cambia bastante.
- Divide y trunca hacia abajo: 400 ÷ 28,3 = 14,1 → 14 cables. El decimal no se redondea a favor: un cable entra entero o no entra.
- Comprueba: 14 × 28,3 = 396 mm² → 39,6 % de llenado. Justo bajo el techo.
- El cable 15 rompe la regla: quedarías en 42,4 % — fuera de norma, y en la práctica ya se tira con esfuerzo y se raya la chaqueta.
Patch panels y la prueba de la verdad
En el rack se aplica la misma filosofía de holgura. La regla de oficio: 25 % de reserva sobre los puntos del día uno. ¿38 puntos de red? 38 × 1,25 = 47,5 → 48 puertos: dos paneles de 24, con un organizador horizontal por panel (sí, «gasta» 1U cada uno — y es la diferencia entre un rack mantenible y una maraña de patch cords donde nadie quiere meter la mano). La cuenta completa de paneles, organizadores y unidades de rack la hace la herramienta de planificación de patch panels.
Y al final del proyecto viene la pregunta que separa una instalación profesional de un tendido de cables: ¿certificar o «probar con el LED»? El tester de LEDs verifica continuidad y mapa de pines — es decir, que cada hilo llega a donde debe. Nada más. No mide atenuación, ni NEXT, ni pérdida de retorno, ni la longitud real. Un par partido, un destrenzado excesivo o un cable pisado por un tabique pasan el LED sin problemas. La certificadora, en cambio, compara cada enlace contra los límites de la norma, frecuencia por frecuencia, y entrega un reporte por punto: eso es lo que respalda la garantía del fabricante (que en cableado estructurado suele ser de 20 años o más) y lo que te defiende cuando el cliente diga «la red está lenta».
Certificar cuesta; volver a terreno cuesta más. Si el presupuesto no da para certificadora propia, arriéndala para la entrega o subcontrata la certificación: es un ítem pequeño del proyecto y elimina la categoría completa de fallas fantasma.
Ahora, a aterrizarlo: mide tus tendidos contra el canal de 100 m, dimensiona canaleta con el llenado al 40 % y arma el rack con la reserva del 25 % en patch panels. La norma ya hizo la parte difícil hace treinta años; lo tuyo es no llevarle la contraria.